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¿Automático? No, gracias. Prefiero consciente

El pensamiento automático, condicionado e inducido son lleva a una forma mísera de ver el mundo. El mundo visto por un agujero, con orejeras, persiguiendo la zanahoria que nunca alcanzamos.
Desde nuestra limitada zona de comodidad todo se torna previsible, continuo y repetitivo.
Cuando nos hablan de despertar, la mayoría de nosotros no sabemos de qué se trata, cuál es el significado de ser conscientes y en qué consiste vivir con un criterio propio e ilimitado.
Propongo salir de la versión única, ¿y cómo hacemos esto? Cada vez son más las personas que utilizan su propia responsabilidad vital para crear nuevos mundos, nuevas oportunidades donde siempre nos han dicho que no las había.
Cada vez son más las miradas infinitas de la diversidad. Cuando unos se empeñan en crearnos diferencias, disgustos y desencuentros, otros trabajan por la integración, la cooperación y el compromiso. Podemos hacer un mundo mejor más allá de las trabas que nos mantienen atados, preocupados, ansiosos, enfadados y violentos.
Es cuestión de tomar decisiones personales y decir NO al pensamiento automático y condicionado. NO a que otros me metan más miedo, más violencia y desasosiego en el cuerpo. Basta con tomar consciencia del juego, de salirse de él y adquirir una perspectiva más amplia. A verlo y no dejarnos liar por él.
¿Por qué debo sentirme indefensa o a merced de lo mal que me pintan el mundo?
El mundo siempre se ha estado cayendo y los seres humanos hemos seguido viviendo. No es el mundo, somos nosotros quienes nos dejamos caer. Ahora estamos aprendiendo a elevarnos por encima de capas y capas de nubes para descubrir horizontes más allá de la negrura y así cambiamos nuestras vidas y nuestro mundo.
Es cuestión de ser conscientes y contemplar el infinito.
La conspiración otrora constrictiva deviene ahora en expansión colectiva.
Anda, abre los ojos y no duermas más. Despierta y sé consciente.

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