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Se acabó la lucha

Siempre he intuido que mi espíritu era pacífico, no combativo, no reactivo, que prefería imaginar, crear, probar, experimentar. Tenía idea de luchas lejanas y no por cobardía, sino por presentir la inutilidad, recreaba escenarios brillantes, cálidos y amables en su lugar.
Hoy sé porque otros han investigado mucho más a fondo y lo han divulgado maravillosamente, que, a través de los campos mórficos, la teoría de cuerdas, etc., la consciencia colectiva evoluciona con las consciencias individuales y todos participamos en el macrocambio vibracional global.
Hoy sé que la lucha y el ir contra, robustece lo combatido. También sé que no estoy aquí para vivir en el enfrentamiento, sino para contribuir a un nuevo mundo.
Por eso se acabó la lucha, sólo quiero creación, apuesta incondicional por las más altas vibraciones del ser humano y su bendita misión que no es otra que vivir plenamente y disfrutar de cada instante.
Todo esto ya lo hemos dicho todos más de una vez. Sí, pero, ¿cuántos lo hemos convertido en hábito? ¿Por qué los hábitos destructivos nos parecen más fáciles de adquirir? ¿Por qué es más simple destruir que crear? Por hábito. ¿Por qué no practicamos hábitos constructivos en lugar de destructivos? Por hábito, y porque para cambiar un hábito instalado tenemos que aplicar consciencia y no mente y esto supone estar atentos y salir de la inercia de la rutina y de generaciones del pensamiento único.
Pero es posible, es más, es imparable e irreversible, y no lo digo yo, sino otros que han avanzado bastante más y nos animan desde todas partes.
¡Qué alegría! ¿Cómo podemos contribuir al proceso? Tan sencillo como incorporar hábitos de consciencia creativa en nuestra vida.
Algo tan simple como en lugar de luchar contra la guerra, voy a apoyar la paz y a ser la paz. En lugar de luchar contra el hambre, voy a apoyar los proyectos de desarrollo y a ver la abundancia que hay por todas partes.
Así de simple y a la vez tan efectivo, porque cambia la frecuencia de lo que emitimos y eso tiene una poderosa repercusión en el entorno.
Seguro que ya lo sabíamos, pero podemos recordarlo una vez más.
Einstein, genialmente, dijo: "No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos" y "locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes".

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