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Mirar atrás..., sólo para ver los logros

Hubo una época ya lejana en la que me remitía continuamente a mi pasado, eso ocurría cuando tenía 20 años. Luego, mi presente empezó a parecerme mucho más atractivo, aproximadamente cuando tenía 30 años.
Ya en los 40, me di cuenta de que no hay momento mejor que hoy y ahora y por eso no dejo que mi tiempo psicológico me traslade al pasado, como mucho al futuro para idear escenarios espectaculares, pero, sobre todo, quiero vivir el presente, las cosas que hago hoy y disfruto hoy, ni siquiera me acuerdo de lo que hice ayer. ¿Por qué? Porque me parece una pérdida de tiempo. Si pienso en pasado o en futuro, me pierdo el presente con toda su magia y todo su enganche. No hay miedo en mi presente, ni problemas ni miserias. Sólo yo y el canto de los pájaros, ¡más que suficiente!
El resto de las interpretaciones son producto del tiempo psicológico, mi ego y mi mente que todo lo instrumentalizan y hacen de todo suceso una auténtica tragedia (o algo muy parecido, por muy trivial que sea).
Mientras estoy en el presente, me siento libre y poderosa, capaz y creativa, sin tiempo y sin espacio, como somos todos, pura conciencia, cuando estoy en el presente, me siento absolutamente feliz... y no necesito nada más.

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