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Estado del bienestar versus bienestar como estado

No es un concepto nuevo, pero no está de más recordarlo.
Cuando contemplamos que el Estado del bienestar hace agua por todas partes, que papá Estado no estará ahí para socorrer a sus hijitos cuando lo necesiten, no tendremos más remedio que reconocer que la ilusión que habíamos creado (ésta, como otro montón de ilusiones sobre otro montón de cosas, claro), no se sostiene en un momento en el que la humanidad debe dar un paso hacia adelante para reivindicar su naturaleza excelsa.
No es sólo que habíamos autosecuestrado nuestros recursos, no es sólo que nos autocontemplamos como indefensos, casi inútiles e incompetentes para lubricar la maquinaria, es que además muchos hemos tirado la llave al mar.
Conceptos como salir de la matrix nos ilustran, nos insinúan y nos sugieren, pero seguimos sin ver el potencial de nosotros mismos. Cuando dejemos de ir en contra y nos centremos en ir a favor de nosotros y de todo el colectivo humano, estaremos enfocando ese estado profundo que nos traslada a ese otro mundo de posibilidades infinitas que está aquí al lado, pero en paralelo y al que no llegaremos recorriendo más camino, sino saltando el desnivel.

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