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He dado un largo rodeo para llegar hasta aquí

Pero no me importa. Nada en absoluto.
Cuando tenía unos 10 años decidí cómo sería mi vida. Tuve claro en un momento qué tipo de experiencias quería contemplar.
Luego comenzó mi rodeo incierto de años y años, dispersa, confundida y perdida en no pocas ocasiones. Transitando lo que llamamos las circunstancias de la vida.
Pero ahora lo estoy consiguiendo.
Sé que vendrán muchas más vivencias del tipo y grado que sean. Sólo espero poder ver en cada una de ellas aprendizaje y belleza al atravesarlas. De sentirlas en tiempo presente para extraer todo aquello que me quieran enseñar.
Sé también que no siempre he pensado así. He experimentado etapas oscuras o muy oscuras, en las que nada parecía tener sentido y hoy me doy cuenta de que todo formaba parte del proceso.
Ahora no descarto nada e integro todo en una infinitesimal experiencia vital, como es la mía, de este mundo ilimitado y fascinante.
Pido continuar por la vía de la confianza y del flujo de la vida con la variante aprendida, pero no por ello menos genuina, de tomar las riendas de la responsabilidad 100%. Sin echar balones fuera.
No sólo no es presuntuoso recrear escenarios maravillosos y espléndidos para cada una de nuestras existencias, sino que además debería ser de obligado cumplimiento.
Pregúntate, y si muriera ahora mismo, ¿qué echaría en falta? ¿Qué no he hecho, logrado, amado...? Dedícale unos minutos, u horas si es necesario, a buscar la respuesta.
Si la pregunta te inquieta sobremanera y te sale una lista larga, ¿a qué estás esperando? No son válidas las excusas a estas alturas del partido.
Cambia lo que tengas que cambiar y haz lo que tengas que hacer, pero ponte en marcha, ya, AHORA.
Si la empresa se ve colosal, no te abrumes, con el primer paso ya estarás avanzando y más cerca de ese lugar luminoso donde quieres estar.
Ya sabes que dicen que el Universo se vuelve un amante conspirador..., y es cierto. Sólo tienes que desafiarte y probarlo.

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